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domingo, 2 de septiembre de 2012

La masculinidad según el patriarcado


Últimamente no dejo de encontrarme falsas concepciones acerca del feminismo. Bueno, no sólo últimamente. Me resultan incluso ofensivas, pese a que la gente suele aconsejarme que me deberían ser indiferentes. Pero me parece muy difícil, especialmente cuando estos comentarios proceden de personas cercanas. No todas estas acusaciones sobre el feminismo han sido por parte de hombres, pero sí una gran parte.

Además, hace un tiempo acudí a una charla de Beatriz Preciado en la que presentaba su libro "Pornotopia", ya que acababa de ser traducido al alemán. En ella, Preciado comentaba algunos aspectos sobre la masculinidad, un concepto que nunca me había planteado, y cómo la revista Playboy ayudó a mantener la idea de masculinidad en una época en la que estaba en crisis. Pero eso es otra historia. 

Desde entonces, empecé a interesarme por la masculinidad, ya que desde un punto de vista personal, me ha sido bastante difícil comprender algunas actitudes masculinas a lo largo de mi vida: la necesidad de dejar clara su orientación sexual (heterosexual) en todo momento, el miedo a la debilidad, la necesidad de defender su honor (un término que para mi forma parte del medievo)... Me costó un poco darme cuenta de que:

El hombre también es oprimido por el patriarcado. 

(Chachán...)




Desde que me paré a pensar en esta opresión, he estado observando o intentando analizar una serie de comportamientos "masculinos", e incluso he mantenido charlas sobre ello con diferentes amigos. En conclusión, unos puntos decisivos de opresión del patriarcado en los hombres podrían ser:

1. La necesidad de demostrar que se es un "hombre", la hombría, la masculinidad, la superioridad. Nunca demostrar una debilidad o sensibilidad, porque se dejará de ser un macho para pasar a ser un "maricón", con el estatus social del "maricón" según el patriarcado.
2. La necesidad de preservar el honor, como he mencionado previamente. Esto supone un problema ya que puede dar lugar a peleas, por ejemplo, y no sólo está vinculado al amor propio del hombre, sino que también relaciona a sus seres queridos: el honor de los padres, la pareja, y los amigos pasa a ser el propio (lo que supone una apropiación de cómo debe comportarse su círculo cercano). 
3. Demostrar sus habilidades sexuales y dejar clara su grandes dotes como amante, ya que si un hombre no es un "crack" en la cama, no es un hombre. Esto supone una presión más, lo que puede incluso desembocar a una inseguridad en términos generales y a rechazar el sexo por miedo a no "dar la talla". 
4. El desapego emocional, o la necesidad de demostrar que el hombre no lo necesita. El hombre  (en todo momento estoy hablando según el patriarcado), no es un ser emotivo, ya que los sentimientos demuestran siempre una debilidad. El macho es duro como una piedra, tal y como demuestran las imágenes de hombres perfectos que ha dado la industria cinematográfica más machista y patriarcal: "Rambo", "Terminator", "Die Hard". Hombres que no lloran. O que son máquinas. Tecnológicas, quiero decir.
5. El hombre tiene que dejar claro su dominio en todo momento, en especial en su relación con la mujer. En caso contrario, será un "maricón" (de nuevo), "calzonazos" o "no tendrá huevos". 

Por todo esto, en muchas ocasiones, el macho dominante se ve atacado por el feminismo, pero no entiendo por qué el hombre se debería ver atacado por el mismo. De hecho, el hombre también necesita el feminismo para ser liberado. El feminismo es la lucha contra el patriarcado en todas sus acciones, no sólo en la liberación de la mujer, sino en la abolición de todo tipo de jerarquías consecuentes. El feminismo también intenta liberar a los hombres, los cuales también son oprimidos por el patriarcado y les hace tener que actuar de determinada manera para demostrar su género masculino machistoide en su versión más arcaica.

sábado, 4 de agosto de 2012

La elección de ser madre (por ley).

Hace unas semanas, Alberto Ruiz Gallardón, Ministro de Justicia, anunció su pretensión de retomar la antigua (muy gráfico) ley del Aborto, excluyendo la malformación del feto como motivo para realizar una interrupción del embarazo de forma legal.

Me gustaría preguntar a todas las asociaciones provida y al propio Gallardón qué es lo que entienden por un "derecho a la vida", sin en tu propia vida no puedes tomar decisiones sobre tu propio cuerpo, si están condenando a la mujer a dar a luz de forma involuntaria, la están obligando no sólo a ser madre tal vez no en el momento que ella elija, sino también a experimentar todos los cambios que sufre el cuerpo durante un embarazo. Me gustaría saber por qué todas las declaraciones que he escuchado en los medios son de hombres, por ahora creo que ellos no sólo no pueden abortar, sino que no se pueden quedar embarazados o tener un hijo biológico. Me gustaría saber en qué momento se puede legislar sobre las vidas de personas cuya situación se desconoce, cuya calidad de vida no está garantizada, sobretodo cuando aquellos que toman las decisiones gozan de un sueldo, condiciones de vida y facilidades superiores a la media española (superiores, en muchos casos, incluso a la clase media-alta).

Fuente: Etsy

Un hijo debería siempre ser elegido, debería ser una buena noticia y no una carga. Me parece un retraso en los derechos de las mujeres, a las que nos gustaría elegir el momento en el que ser madres, el momento en el que dar a luz y estar embarazadas. Especialmente tras la retirada de la ley de dependencia, teniendo en cuenta los datos en los que se deja claro que las personas que se dedican al cuidado de niños, mayores y personas dependiente son en su mayoría mujeres. Me gustaría saber en qué momento se debe aplicar las creencias propias de una religión a la vida de tantas personas.

Me gustaría saber en qué colegios van a estudiar estos niños si se siguen haciendo recortes en la enseñanza. Si se encarece el precio de los libros de texto.

Pero sobretodo, me gustaría saber por qué se empeñan en condenar a la mujer por su derecho a elegir cuándo se madre. El embarazo es un estado del cuerpo en el que sufre muchos cambios, tanto hormonales como físicos, y lo mismo es el aborto. Supone un cambio emocional muy duro para la mujer, por el cual a ninguna nos gusta pasar y que se convierte en algo mucho peor gracias la presión social de haber abortado. Estoy harta de la demonización de la mujer sólo por haber tomado su propia elección, de la tendencia a relativizar en aspectos que son muy personales y que deberían formar parte de la elección personal. Esta ley no es una ley pro vida, se trata de una ley patriarcal que no sólo no reducirá el número de abortos, sino que aumentará la ilegalidad y las malas condiciones para llevarlos a cabo, recordando a los años del franquismo y la (denominada) transición en la que las mujeres que se lo podían permitir (es decir, las que provenían de familias con recursos) (las que se conocían como "buenas familias"), viajaban a Londres un fin de semana. Hacer legal el aborto no supone obligar al mismo, sino darnos la oportunidad de elegir sobre ello. A nosotras.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Motivos para salir a la calle

Salí a la calle el pasado día #12M y también el #15M del año pasado, salgo a la calle cada manifestación, incluso salgo a la calle para otras cosas, pero sabéis a lo que me refiero. Salí a la calle porque no estoy de acuerdo con lo que me prometieron, con lo que se supone que tengo que hacer, o con lo que existe.

No estoy de acuerdo con la reducción de la inversión en educación, con la creación de bachilleratos de excelencia, ni con la crítica a estudiantes por sus calificaciones, como si por ser de izquierdas, rindiésemos menos en nuestros estudios. Cada día creo menos en el sistema académico, pero ¿por qué debería creer en él? Si está obsoleto, no es justo ni equitativo, no existe igualdad de oportunidades para su acceso, e incluso cuando este acceso es un problema, mayor aún es su salida. Supone una gran decepción en mi vida, creédme.

Estoy decepcionada por la reducción de la inversión en sanidad, por la eliminación del seguro sanitario a los mayores de 26 años, por la privatización de hospitales. Por esa criminalización de señores mayores e inmigrantes que llenan las listas de espera. ¿Qué me decís de las mil y una revisiones que se exigen al año? Me parece la propia desnaturalización de nuestro cuerpo y la dependencia de la "sanidad", esa sanidad que te abronca si tienes algún accidente con métodos anticonceptivos o si has asumido un riesgo en tu salud. Soy defensora de la prevención, pero la prevención no debería exigir una dependencia de las instituciones médicas, ni de laboratorios farmacéuticos.

Estoy enfadada con la pretensión de culpabilizar a la población porque "vivieron por encima de sus posibilidades", aquellos mismos que decían que alquilar era tirar el dinero y que una propiedad era una inversión de futuro (¿Qué futuro? ¿Dónde está ese futuro del que se hablaba?). Aquellos mismos que crearon dinero irreal, imaginario, que necesitaron la inversión de los Estados, para salvar ("rescatar") a los que estaban estafando.

Me enerva la idealización de otros países por su productividad y su solvencia, cuando no existe sostenibilidad. Cuando no existe un respeto al medio ambiente. Me saca de mis casillas que los valores que se defiendan y premien sean el ser "un buen profesional", "emprendedor", "una persona de éxito". Recuerdo aquella época en la que se trabajaba para comer, y no para malcomer, en la que en las entrevistas de trabajo se preguntaba por "hobbies y aficiones" y no era estrictamente necesario que tu vida sólo se dedicase al trabajo.

Me indigna que siga existiendo machismo. Que se crean progres aquellos que incrementan leyes de discriminación positiva, cuando no existe ni igualdad de oportunidades y sí un patriarcado. El capitalismo es machista, porque no es horizontal pero sí paternalista. El capitalismo vende la idea de que la mujer será más libre si no tiene hijos, y puede trabajar. La mujer será libre si la mujer elige y si tiene oportunidad, ese debería ser el principio fundamental. La mujer será libre si no sufre acosos ni discriminación en su trabajo, si puede elegir cuándo ser madre, si no es dependiente y si no tiene que actuar de forma "femenina", sino según su personalidad (femenina, masculina, trans, bisexual, etc).

Me molesta que se impida acampar en las plazas o resistir pacíficamente. Me intranquiliza la pretensión de provocar miedo a la población, porque veo a jóvenes y mayores que me dicen que tenga cuidado cada vez que salgo, que se creen parte de las noticias que saben que no son verdad, que tienen miedo a las drogas, a los yonquis, a los hackers, que defienden la vigilancia por la seguridad, pero no tienen miedo al sistema. Pero bueno, un tal Noam escribió un libro entero sobre ello con una mejor capacidad de discurso que la mía.


sábado, 4 de febrero de 2012

Etapas en el feminismo

En mi más tierna infancia tenía un hermano. Bueno, lo sigo teniendo, tranquilos todos. Pero cuando era pequeña, podemos decir que no existía diferencias entre lo que mi hermano y yo hacíamos, a veces incluso ni en lo que vestíamos o nuestro corte de pelo. No me dí cuenta de esta educación igualitaria hasta que cuando tuve un choque con la realidad, me dí cuenta de que no, amigos, no existe tal igualdad. Ni de oportunidades, ni de tratamiento. Y entonces me hice feminista.

Mi crecimiento estuvo cargado de mensajes feministas, por parte de mi madre, a la que podemos definir como el prototipo de feminista clásica. De esas que creen que la mujer no debe dejarse engañar por el hombre: Nunca olvidaré un discurso que me dio a los 16 años diciéndome que no tenía que ser una chica fácil (Hola Mamá). O las veces que me repitió que estudiase para ser independiente, que tuviese mi trabajo y, repito, fuese independiente. Autónoma. Que no me atase a nadie. También me aconsejó que no tuviese novio, que tuviese amigos. Nunca me ha incitado a tener una relación estable, la verdad, no ha tenido miedo a que me quede soltera, algo muy prototípico en este país nuestro que es España.

Pero ahí estaba yo, con mi feminismo, clásico, muy Bevoir, muy defensivo. Y entonces me dí cuenta de que no debía decir que era feminista. Porque suscitaba un odio y un rechazo directo, inmediato. ¿La argumentación?

“Todas esas feministas están en contra de los hombres”

(Pero qué me estás contando)

Así que nada, me tuve que reprimir a mi misma, una vez más y tener que dejar de decir que era feminista para decir “que luchaba por la igualdad” porque no, no tenía nada en contra de los hombres, tengo padre, muy majo, tengo hermano, que es muy molón, y tengo amigos chicos (bio-chicos, que tienen pene, como queráis llamarlo), que son geniales… ¿cómo iba a tener yo algo en contra de los hombres? Pero no sólo esa era la reacción mayoritaria, mis favoritas sin duda son: “La culpa del machismo las tienen las mujeres machistas”. ¿Disculpa? Por supuesto que existen muchas mujeres machistas, pero que la culpa de todo la tenga zp, digo, las mujeres me parece la paradoja suprema. Una vez más, una forma de ataque, en gran parte por el colectivo masculino y femenino heterosexual.

En fin, así que me veía reprimiéndome, constantemente: No podía decir que era feminista, por rechazo, y tenía que tener cuidado por ser una chica fácil. No tenía que atarme a una relación y… si alguien hacía alguna broma, o miraba tetas por Internet, tenía que encenderme y señalar con el dedo: “OH TU, ASQUEROSO MACHISTA, APAGA ESO, ESA MUJER NO ES UN OBJETO”. Porque, por supuesto, en mi cabeza no era ella la que había elegido sacarse un pecho, era la sociedad y un hombre, el que le había obligado a ello. Que existen casos, pero también existen mujeres inteligentes, independientes y libres que se desnudan en público. Creo que deberíamos dejar de encendernos por ver tetas y culos, y luchar por los verdaderos problemas y situaciones que nos incumben.

No me estaba dando cuenta de que todos estos comportamientos no eran más que machistas. ¿Por qué una mujer ha de reprimirse en manifestar la lucha por sus derechos e igualdades? ¿Por qué una mujer no puede acostarse con hombres por puro placer? ¿Por qué una mujer no puede desnudarse si le da la gana? ¿Por qué presuponemos en todos los actos que las mujeres han sido forzadas a ello y que no ha sido su libre elección? ¿Estamos poniendo en duda la inteligencia de la mujer? ¿Acaso nos llevamos la mano a la cabeza con un hombre desnudo?

Supongo que conocer colectivos feministas, trans, lesbianas, gays, etc., me hizo reflexionar, y sobretodo, darme cuenta de que es una fase natural, y que existen diferentes formas de feminismo. Algo por lo que me veo discutiendo la mayoría de las veces. Igual que nadie pone en duda que existen diferentes formas de ser de izquierdas, de derechas, ecologista o nihilista, existen diferentes formas de ser feminista.

Pues bien, me llevó 24 años de vida darme de cuenta de todo ello, de descubrir nuevas teorías y, sobretodo, me llevó 24 años de mi vida relajarme y dejar de exigir tolerancia por las diferencias opciones sexuales, ideológicas, ecológicas... opciones en la vida en general, porque como dice Diana J. Torres, en su libro “Pornoterrorismo” “[…] tolerancia no es lo que pido porque eso es asumir que estamos haciendo algo que no deberíamos, algo por lo que debemos pedir permiso”.

De este modo, en la actualidad me manifiesto feminista, mujer, ecologista y de izquierdas. Y me he relajado. Menos mal.