En numerosas ocasiones he pensado en empezar a escribir un blog, pero por miedo o por timidez, no me he lanzado a hacerlo. Es un proyecto en mente que he decidido finalmente llevar a cabo. ¿Los motivos?
Creo que existe una gran oportunidad para la cultura y el activismo en la web 2.0, también conocida como "web social". Mientras el mundo se encuentra en proceso de adaptación, algunos movimientos como la cultura libre, la ecología, el ciberfeminismo y hackeractivismo tienen una gran oportunidad debido a su naturaleza similar a estas nuevas formas de comunicación: ambas cuestionan el orden y las comunicaciones jerárquicas. La división de opiniones existente acerca del uso potencial de esta web social no es más que una consecuencia de la lucha entre los intereses del capitalismo y las minorías.
Las nuevas lógicas de comunicación social y el conocimiento chocan con el secretismo y falta de transparencia propia del capitalismo cognitivo. La imagen que los medios de comunicación aportan de la cultura “hacker”, la web 2.0, las redes sociales e internet no responde nada más que a ciertos intereses comerciales: los mismos que creen en la cultura de la propiedad intelectual. Esta idea es fruto de un traspaso de la filosofía industrial-liberal-capitalista al campo de la cultura y las ideas, que promueve los derechos de explotación y mercantilización del conocimiento, dando lugar a una diferencia norte-sur en la información y también en la tecnología: la brecha digital. Mientras que el hardware es creado en países empobrecidos de mano de obra barata, la propiedad intelectual de las patentes y marcas se encuentra en los países desarrollados del norte sociopolítico.
Con estas nuevas dinámicas se establecen nuevas formas de creación de conocimiento que apuestan por una cultura libre: “aquellas culturas que dejan una gran parte abierta para que las demás puedan basarse en ella” (Lawrence Lessig), lo que se puede traducir a “si yo tengo una idea, y la compartimos, ambos tenemos dos ideas”, algo totalmente impensable para las culturas que creen en la ventaja competitiva, y en la diferenciación. Es aquí donde veo una fuerte relación con toda la filosofía del activismo desde sus raíces. Para el activista, no existen lugares privilegiados, posiciones privilegiadas, jerarquías, organizaciones descendentes o ascendentes. El activista intenta re-configurar las relaciones establecidas de poder, construir otros mundos posibles y los nuevos usos tecnológicos son una gran herramienta para ello.
De este modo, el “conflicto” visto desde un punto de vista genérico, que tanto asusta a las organizaciones jerarquizadas y conservadoras, se vuelve una oportunidad para los activistas y la web social. Un conflicto puede cuestionar el orden establecido, pero también puede ser un ámbito para la participación y la experimentación que dé lugar a una inteligencia colectiva. Para ello es preciso que se creen herramientas de creación y coordinación colectiva (Xavier Barandiaran) y se tomen decisiones de forma asamblearia. La web permite, de este modo, una posibilidad de reunión de personas que no permite el espacio físico, un intercambio de ideas y opiniones de forma horizontal, en la que todas las opiniones parten de la misma posición. Esta cooperación potencia a su vez una constante creación en la red de múltiples actores que intercambian sus roles: frente a la identidad excluyente y la especialización, se potencia la colaboración.
He aquí la respuesta a por qué escribir un blog. Un blog permite una forma de expresión que no necesita ser aprobada jerárquicamente o de forma establecida, sino que encuentra su apoyo en el etiquetado y el apoyo social de la red. Es la verdadera democratización del conocimiento, tomando la acepción de democracia en su sentido originario y no el sentido peyorativo que ha alcanzado con el paso de los años. En Internet, y especialmente el Social Media, las opiniones ya no están clasificadas en rangos en función de apoyo institucional o corporativo.
Empiezo Mauditezine, para colaborar y apoyar todas aquellas causas e iniciativas culturales en las que creo o que me gustan, compartir conocimiento, o simplemente una opinión, aportando mi pequeño y humilde granito de arena. Probablemente no diga nada nuevo, pero tal vez le haga llegar al lector asuntos que puedan ser de su interés, aquello que he aprendido y sigo aprendiendo.