Tenia pensado escribir otra entrada, pero hoy no me he sentido con fuerzas para ello. Esto puede resultar muy personal, pero llevo toda la tarde llorando, no por ningún problema personal, sino porque hay veces que no te quedan fuerzas. No te quedan fuerzas para seguir con la que consideran "tu lucha", no te quedan fuerzas para estar en contra del patriarcado, de la norma, de lo socialmente y culturalmente "correcto", de las injusticias y de la opresión. Es tanta esa presión, que llegas a pensar que no sirve para nada todo lo que estás intentando constantemente.
Llevo un mes de digamos, vacaciones. No del trabajo. Del activismo. Y he chocado con la realidad de forma tan brusca que ha dolido, y parece que estoy en pleno estado de shock. Me está costando tanto, que hay veces que he llegado a dudar de la liberación interna que he llegado a conseguir, preguntándome si no seré una loca, una rara, una estúpida... una ilusa. Y eso no está más que generado por mi propia inseguridad en un mundo que no controlo o desconozco, en el que soy débil, en el que no tengo poder. ¿Pero acaso he tenido poder en algún momento? No lo creo. Simplemente no me resulta familiar y aún me encuentro en pleno estado de adaptación.
Volveré dentro de poco, con suerte esta semana.