martes, 26 de noviembre de 2013

Día contra la violencia estructural machista

 Ayer, día 25 de Noviembre, fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este día debería ser un símbolo claro del machismo estructural todavía existente en el mundo. Pues no. Seguimos teniendo que escuchar declaraciones de incluso diputados que hablan de las denominadas “denuncias falsas” un fantasma que recorre España, ya que suponen un 0,01% del total de las denuncias por malos tratos. Cierta parte de la administración muestra su gran preocupación por el tema, dedicándole cinco minutos en las calles durante un día al año. Otros no disimulan tanto, y recortan en servicios de atención a las mujeres maltratadas. El mismo 25 de Noviembre.

Parece un día en el que podemos reunir bromas de mal gusto. Como la culpabilización de la Víctima por el twitter de la Policía Nacional. ¡Denuncia! ¡Porque apenas se archiva una denuncia! ¡Son todas muy efectivas! ¡Ninguna mujer había denunciado previamente antes de acabar muerta! Me pregunto si algún día escucharemos mensajes de educación en la igualdad a hombres, en vez de precaución a las mujeres.

Pero sin duda, una de las campañas que más me han dejado alucinada es esta:

Una campaña enfocada a los hombres, con una voz principal de hombre y protagonizada por Imanol Arias el que  deja claro que si maltratas a una mujer, le maltratas a él, ¡y él es un hombre! ¡Pero cómo vas a maltratar a un hombre! ¿Qué clase de doble mensaje es este? ¿En el que se deja entrever que el no maltratar a Imanol Arias podría ser más importante que todas las mujeres maltratadas?

Incluso en el propio Día de la Eliminación de la Violencia de la Mujer, el protagonista es el hombre. Los medios se empeñan en dibujar el perfil del maltratador y siempre, SIEMPRE dejar claro que es una persona que se ha vuelto loca y que sufre problemas psicológicos. Como si no fuese un problema estructural, de machismo en la sociedad. 1 de cada 3 mujeres sufrirán en su vida algún abuso, acoso, violación, VIOLENCIA en letras mayúsculas, pero el problema sigue siendo que algunos hombres están locos, ¿no?

No. El machismo está en la sociedad y en la sociedad está el problema. En una sociedad en la que se sigue viendo los celos como una muestra de amor, la iglesia católica publica manuales sobre la esposa obediente ideal y sumisa, o el sexismo se reproduce diariamente en las calles, es muy importante dejar claro que la violencia contra la mujer no sólo son las 700 denuncias, ni son causa de una persona degenerada. Ni es el feminismo una moda hype. La violencia contra la mujer es estructural, algo contra lo que combatir cada día. No un día al año con 5 minutos de silencio institucional.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Te suena este grupo?

 Dijo Nacho Vegas que la música no es más que un reflejo de la sociedad en la que vive, que los cambios sociales determinan las manifestaciones culturales como la música. Sin embargo, no por ello la música tiene que ser reaccionaria, sino que la ve más como un “foco de resistencia activa”, ya que la música “cuestiona el mundo en todas sus formas”. Del mismo modo, que la música política se ha reducido a aquellos músicos con declarada ideología de izquierdas, se ha definido como música sexista como aquella que atenta contra los derechos de la mujer u otras definiciones de género alejadas del macho. Pero el mundo musical rezuma sexismo y machismo por todos lados.

Hace unos meses surgió un acalorado debate a raíz de un artículo en el periódico Diagonal que a la vez fue contestado por un artículo de la revista Rockdeluxe , que a su vez fue respondido por varias feministas y que presentó lo que sería un boceto de lo que podría ser parte del problema del sexismo en la indie y aplicable a toda escena musical.

Hace un par de meses tuvo lugar una charla sobre sexismo y cultura pop organizado por el colectivo feminista 15M Berlin en la que participé presentando el sexismo en la(s) escena(s) punk y hardcore. Los otros dos participantes en la charla eran hombres, que presentaron el sexismo de otras corrientes musicales como el Rock/Heavy o el Soul. Y me he dado cuenta de que incluso hablando de música feminista, me rodeo de hombres. Hablo de grupos con hombres, intercambio discos con hombres y leo artículos protagonizados por hombres. No sólo la presencia de mujeres como artistas musicales es marginal, sino también todo el mundo que le rodea: Críticos, literarios, ¿pero qué pasa con los fans?

Sin querer, he adoptado el papel dominante masculino como melómana, esto es, suelo recomendar mucha música a mujeres, suelo hablar de grupos con hombres. Intento corregirlo, lo prometo. Cuando le he preguntado a mis amigos hombres feministas, me han confesado que su actitud es la misma, e incluso lo he sentido yo, como mujer. He sentido que no se me escucha, se me habla desde una perspectiva paternalista y se me recomienda algo sin plantear siquiera que ya pueda conocer lo que se me está recomendando. ¿Por qué ha sucedido esto? ¿Por qué mi adopción de un papel tradicionalmente masculino en el entorno musical? Por una resignación a adquirir un papel pasivo en la vida o en el mundo, que a mi, como mujer, se me ha otorgado. Pese a que llore, salte de alegría, me emocione con canciones, o sea capaz de recorrer kilómetros por ir a un concierto o de cancelar citas por querer quedarme en casa escuchando un disco. Pero el mismo de problema de autoestima en el ámbito laboral o estético, se puede trasladar a las mujeres melómanas, que siempre pensamos que sabemos menos o somos menos expertas de lo que realmente somos.

En un mundo tan sexista como el mundo musical, la apropiación del espacio público por parte de mujeres o la participación de las mismas en un mundo tan dominado por hombres, molesta. Como molesta la apropiación de tantos espacios masculinizados. Están llenos de paternalismo, de objetivización e invisibilización de las mujeres. Si algo tienen en común Amanda Palmer y las Riot Grrrls, es subirse al escenario, tomarlo y convertirse en un torbellino, gritar y hablar de feminismo. ¿Cuál es el público de este tipo de artistas? Mujeres. ¿Por qué no hay apenas hombres interesados en la música feminista? ¿Por qué a las artistas mujeres se las relega en música para mujeres, se las compara con mujeres y se las reduce a la esencia de “música por mujeres”? Como dice Elena Cabrera: “Las mujeres jóvenes que leen las revistas se someten a una programación consciente o inconsciente sobre el papel de las mujeres en la música. Y repetirán, como normal general, lo que han leído. Si hay una mujer que rompe la baraja, no será gracias a las revistas que perpetuaron otro modelo. Si muestras a las niñas que el rock’n’roll es cosa de hombres, que lo escriben los hombres, que lo critican los hombres y que cuenta cosas que ignoran lo que les pasa a las mujeres, esas niñas pasarán del rock’n’roll, de la música y de todo. Pensarán que no hay nada ahí para ellas. Y se estarán equivocando, pero no será su culpa”.