ESP
Creo que existe una gran oportunidad para el activismo dentro del nuevo concepto de Internet, también conocido como red social. Mientras el mundo entero se está adaptando al mismo desde hace años, sin resultados satisfactorios, algunos movimientos como la cultura libre, el ciberfeminismo, o el hackeractivismo comparten su propia naturaleza con estas nuevas formas de comunicación. Ambas cuestionan el orden establecido o las comunicaciones jerárquicas. Esta división de opiniones sobre el uso potencial de la red social resulta lógica debido a la lucha entre el interés del capitalismo y las minorías. Las nuevas lógicas de la comunicación social y el conocimiento compartido, se enfrentan al secretismo y la falta de transparencia cognitiva del propio capitalismo. La imagen que los medios de comunicación masivos proporcionan de la cultura hacker no responde a nada más que a ciertos intereses comerciales (los mismos que han creado la cultura de la propiedad intelectual). Esta idea no es otra que el traspaso de la filosofía del negocio liberal capitalista al campo de la cultura y el conocimiento que promueve la explotación de derechos y conocimiento, llevando a una diferencia norte-sur también en las tecnologías: La brecha digital. Mientras que el Hardware se crea, manufactura y subcontrata en países en empobrecidos con mano de obra barata, la propiedad intelectual de marcas registradas pertenece a países desarrollados en Estados Unidos y Europa: El norte sociopolítico.
Con estas nuevas tecnologías se establecen nuevas formas de creación de conocimiento que apuestan por una cultura libre, que según Lawrence Lessig, autor de “Free culture”, son “aquellas culturas que dejan una gran parte abierta para que las demás puedan basarse en ella” (Lawrence Lessig, 2004, pág.42), lo que se puede traducir a “si yo tengo una idea, y la compartimos, ambos tenemos dos ideas”, algo totalmente impensable para las culturas que creen en la ventaja competitiva, y en la diferenciación. Es aquí donde veo una fuerte relación con toda la filosofía del activismo desde sus raíces. Para el activista, no existen lugares privilegiados, posiciones privilegiadas, jerarquías, organizaciones descendentes o ascendentes. El activista intenta re-configurar las relaciones establecidas de poder, construir otros mundos posibles y los nuevos usos tecnológicos son una gran herramienta para ello.
De este modo, el “conflicto” visto desde un punto de vista genérico, que tanto asusta a las organizaciones jerarquizadas y conservadoras, se vuelve una oportunidad para los activistas y la web social. Un conflicto puede cuestionar el orden establecido, pero también puede ser un ámbito para la participación y la experimentación, que dé lugar a una inteligencia colectiva. Para ello, es preciso que se creen herramientas de creación y coordinación colectiva (Xavier Barandiaran) y se tomen decisiones de forma asamblearia. La web permite, de este modo, una posibilidad de reunión de personas que no permite el espacio físico, un intercambio de ideas y opiniones de forma horizontal, en la que todas las opiniones tienen la misma importancia. Esta cooperación potencia, a su vez una constante creación en la red de múltiples actores que intercambian sus roles: frente a la identidad excluyente y la especialización, aparece la colaboración.
Esta lucha constante por una creación abierta, una cultura libre, es lo que los medios de comunicación deberían divulgar acerca de la cultura hacker. El Software de Open Source no es sino una forma de reivindicación de creación constante y una lucha contra patentes que dan lugar a monopolios y acumulación del capital. Aunque tal vez se debería empezar con aclarar que una persona que intenta superar la seguridad informática para un beneficio personal, no es un hacker, sino un cracker. Según Bruce Scheiner, un hacker "Es alguien que descarta la sabiduría convencional, hace otra cosa en su lugar. Es alguien que se mira hacia el límite y se pregunta qué habrá más allá. Es alguien que ve una serie de normas y se pregunta qué pasa si no las sigues. Un hacker es alguien que experimenta con los límites de los sistemas por curiosiduad intelectual”. ¿No podría ser esta la definición de un activista también?
ENG
I think there’s a huge oportunity for the activism inside new world wide web, also known as Social Web. While the entire world is adapting gradually to it since some years ago with no real satisfactory results, some movements like free culture, cyberteminism or hackeractivism share his own nature with this new ways of communication. They both question the established order and hierarchical communications. This division of opinions about the potencial use of the social web is simply logic acording to the fight between the interest of capitalism and minoritiesThe new logic of social communication and shared knowledge collide with the secrecy and lack of transparency of cognitive capitalism itself. The image that mass media provide about the hacker culture does not respond to anything but certain comercial interest – the same that create this culture of Intellectual Property. This idea belongs to some kind of transfer from liberal business capitalist philosophy to the field of culture and knowledge that promotes exploitation rights and knowledge commodification, leading to a North-South difference also in technologies: The digital divide. While the hardware is created, manufactured and outsourced in underdeveloped countries where there’s cheap labour, the intellectual property of registered trademarks belong to developed countries in Europe and USA, the socio-political north.
With these new technologies we are talking about (social web, social media, web 2.0) new ways of knowledge creation are comitting to a free culture that, according to Lawrence Lessig, author of the copyleft book “Free culture”, “are cultures that leave a great deal open for others to build upon” (Lessig, 2004, page 30), which means “if I have an idea and I share it with you, we both have two ideas”, something absolutely unthinkable for cultures that believe in competitive advantage and differentiation. This is where I see a strong relation with the philosophy of activism from their foundatons. For the activist, there are no priviledge places or positions, rankings, ascending or descendant organizacions. The activist try to re-configurate the establised power relations, build another possible worlds - and the new technologies are a great tool for it.
This way, the “conflict” seemed from a generic way of looking, that fears to the hierarchical and traditional organizations, becomes an oportunity for the activist and social web. A conflict can question the established order and also can be a field for the participation and experimentation that creates a collective intelligence. It’s necessary to create new ways of collective creation and coordination and also make decisions in some assembly way (Xavier Barandiaran). The web gives us the oportunity of meeting people a way that phisic space doesn’t allow, an exchange of ideas and opinions in an horizontal form in which every opinion have the same importance. This cooperation promotes in the same way a constant creation in the net of multiple actors that interchange its roles – against exclusive identity and specialitations, the collaboration is promoted.
This constant fight for an open creation, free culture is what mass media should spread about the hacker culture. The Open Source Software is anything but some kind of demanding the creation and fighting against trademarks that promote monopolies and capital accumulation. But maybe they should start clearing up that a person that tries to overcome the security for its own benefit is not a hacker, it’s a cracker. According to Bruce Scheiner (described by “The Economist” as a Security Guru), a hacker “is someone who discards conventional wisdom, and does something else instead. It's someone who looks at the edge and wonders what's beyond. It's someone who sees a set of rules and wonders what happens if you don't follow them. A hacker is someone who experiments with the limitations of systems for intellectual curiosity.” Couldn’t this definition describe an activist too?
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sábado, 12 de mayo de 2012
miércoles, 12 de octubre de 2011
Sobre desprestigios y prestidigitadores
Hace poco, un amigo de un amigo* me preguntó si en mi carrera se aprendía algo o si lo que estudiábamos no eran cosas que cada uno podía aprender en su casa. Me pregunto cómo estudia el susodicho (que estudiaba psicología), porque la mayoría de las cosas que he aprendido en mi vida lo he hecho en mi casa. O no, bueno, no lo sé. El caso es que lo que el chico intentaba explicarme con una miserable capacidad de diálogo era que mi carrera le parecía inservible y que los que salíamos de ella somos personas que sólo nos caracterizaremos por algo: no encontrar trabajo.
He estudiado la Licenciatura de Comunicación Audiovisual, por cierto.
Querido amigo (de un amigo), muchas veces me he preguntado por qué estudié esta carrera, ya que de adolescente me aburría bastante y para matar las horas muertas estudiaba mucho por lo que podría haber accedido a Medicina, Arquitectura o ADE (aunque la nota de corte de ésta era un cinco por aquella época), pero te diré un secreto: en la actualidad en España hay una tasa de paro tan alta, que seguramente muchos de nosotros, ingenieros o pueblo llano, no encontraremos trabajo en un tiempo. Por eso he emigrado, entre otras muchas cosas.
No soy la mayor fan de mi carrera ni de la Universidad Complutense de Madrid, ni siquiera del sistema academicista, pero sí que te diré que sirve para algo más que para entender las bromas de Muchachada Nui. Sirve, sobretodo, para saber en lo que no me quiero convertir.
Cuando era joven, o más joven que ahora, quería ser fotógrafa social o de skateboarding (ahí es nada). Bueno, realmente esto fue en la época en la que tenía que escoger mi carrera, antes había querido ser escritora, veterinaria, psicopedagoga y traductora. Todos mis sueños se vieron truncados por diferentes motivos. Mi padre encontró mi “primera novela”, la leyó, y aunque le gustó me dio tanta vergüenza que dejé de escribir. Tuve un profesor de francés horrible que se dedicaba a concursar en Quiere ser millonario en vez de ilustrarnos el passé composé con su sabiduría. Me dí cuenta de que podía tener perro sin tener que ser veterinaria. Y lo de psicopedagoga, desapareció de mi mente igual que vino. Así que mi futuro vino determinado por mi sueño idealista de ser fotógrafa y vivir en una caravana.
Aprendí mucho en la carrera, hasta aprendí a analizar películas desde el punto de vista freudiano (he visto cosas que no queréis saber). Pero sinceramente, sigo pensando que si estudio una carrera no lo hago con un sentido pragmático, sino más bien por un enriquecimiento personal. No tengo miedo a quedarme en paro porque creo que más tarde o temprano tendré esa desgracia de encontrar trabajo (¡y que encima me guste!). Cuánto lo deseamos y cuánto nos quejamos de él cuando lo encontramos. Debería ser como una relación de pareja. No la deseas pero acaba apareciendo. O al menos a mí me ocurre.
Si no persistí con mi sueño de ser fotógrafa fue porque me desencanté de la fotografía digital y porque en la actualidad cualquiera puede ser “fotógrafo”. Y porque no me quería cerrar a una posibilidad, dándome cuenta de que hay muchas otras cosas en la vida que me encantan.
No me molesta, creo que todo el mundo debe tener la oportunidad de desarrollar su lado más creativo, pero me crispa los nervios esa tendencia actual de “soy fotógrafo, pero le doy a mis fotografías un toque desenfocado porque queda más vintage y underground, molo mazo”. No es que crea que necesites una técnica impecable para ser un buen fotógrafo, ni una cámara que cuesta todo tu dinero del monopoly, pero sí que creo que, igual que en el Renacimiento estaba de moda ser humanista, en la Inquisición les divertía quemar libros y en los años cuarenta del s.XX si no eras totalitarista no estabas a la última, ahora si no tienes ese toque de grano, tonos sepia, desenfoque y una chica desnuda, si es rellenita mejor (esquelética también nos vale), no eres artista.
Estoy siendo muy injusta al hacer este tipo de generalizaciones y este post está siendo escrito un día en el que estoy un poco de mal humor, pero estoy un poco harta del mundo moderno, de los egos y de las ganas de ser protagonista. Normalmente me río de todo esto al más puro estilo Fauna mongola, pero hoy, amigos, y sólo hoy, haré un llamamiento a todos aquellos Comunicadores Audiovisuales, y les diré que he aprendido algo en la carrera: He aprendido lo que no quiero ser y que podemos llegar a ser muchas cosas, a la vez (¡ánimo camaradas!). Porque saber de algo, lo que se dice saber, creo que no tengo ni idea de casi nada (en general, en la vida, como en el deporte). No sé cómo me las apaño para dar la imagen opuesta, pero, no os engañéis. Y ahora es cuando mi madre dice que me tengo que vender mejor.
Mi padre**, que es un hombre muy sabio, siempre que me terminaba una novela y le decía que no sabía qué leer, repetía: “lee a los clásicos”. No le he hecho mucho caso y me quedan muchos clásicos por leer (acabo de terminar Alta fidelidad de Nick Hornby y me dispongo a leer Moteros tranquilos, toros salvajes, de Peter Biskind). Lo mismo le diría yo a los fotógrafos novatos o iniciados: Estudiad a los clásicos. Es la mejor forma de conocer la fotografía. Y es un consejo, no os estoy diciendo que no tengáis potencial y no os podáis convertir en la próxima Annie Leibovitz (afrontémoslo, la fotografía que os gusta es la publicitaria y de moda). Tan sólo os digo que antes que vosotros, hubo mucha gente que intentó hacer lo mismo, y os puede ayudar en vuestra carrera profesional y/o artística.
Por supuesto, también existen muchos fotógrafos contemporáneos, pero lo mismo hasta tienen tumblr.
Y con esto, me despido, atentamente. Candela.
* Os prometo que es verdad.
** Mi padre es una referencia constante en mi vida, así que seguramente aparezca constantemente en este blog.
He estudiado la Licenciatura de Comunicación Audiovisual, por cierto.
Querido amigo (de un amigo), muchas veces me he preguntado por qué estudié esta carrera, ya que de adolescente me aburría bastante y para matar las horas muertas estudiaba mucho por lo que podría haber accedido a Medicina, Arquitectura o ADE (aunque la nota de corte de ésta era un cinco por aquella época), pero te diré un secreto: en la actualidad en España hay una tasa de paro tan alta, que seguramente muchos de nosotros, ingenieros o pueblo llano, no encontraremos trabajo en un tiempo. Por eso he emigrado, entre otras muchas cosas.
No soy la mayor fan de mi carrera ni de la Universidad Complutense de Madrid, ni siquiera del sistema academicista, pero sí que te diré que sirve para algo más que para entender las bromas de Muchachada Nui. Sirve, sobretodo, para saber en lo que no me quiero convertir.
Cuando era joven, o más joven que ahora, quería ser fotógrafa social o de skateboarding (ahí es nada). Bueno, realmente esto fue en la época en la que tenía que escoger mi carrera, antes había querido ser escritora, veterinaria, psicopedagoga y traductora. Todos mis sueños se vieron truncados por diferentes motivos. Mi padre encontró mi “primera novela”, la leyó, y aunque le gustó me dio tanta vergüenza que dejé de escribir. Tuve un profesor de francés horrible que se dedicaba a concursar en Quiere ser millonario en vez de ilustrarnos el passé composé con su sabiduría. Me dí cuenta de que podía tener perro sin tener que ser veterinaria. Y lo de psicopedagoga, desapareció de mi mente igual que vino. Así que mi futuro vino determinado por mi sueño idealista de ser fotógrafa y vivir en una caravana.
Aprendí mucho en la carrera, hasta aprendí a analizar películas desde el punto de vista freudiano (he visto cosas que no queréis saber). Pero sinceramente, sigo pensando que si estudio una carrera no lo hago con un sentido pragmático, sino más bien por un enriquecimiento personal. No tengo miedo a quedarme en paro porque creo que más tarde o temprano tendré esa desgracia de encontrar trabajo (¡y que encima me guste!). Cuánto lo deseamos y cuánto nos quejamos de él cuando lo encontramos. Debería ser como una relación de pareja. No la deseas pero acaba apareciendo. O al menos a mí me ocurre.
Si no persistí con mi sueño de ser fotógrafa fue porque me desencanté de la fotografía digital y porque en la actualidad cualquiera puede ser “fotógrafo”. Y porque no me quería cerrar a una posibilidad, dándome cuenta de que hay muchas otras cosas en la vida que me encantan.
No me molesta, creo que todo el mundo debe tener la oportunidad de desarrollar su lado más creativo, pero me crispa los nervios esa tendencia actual de “soy fotógrafo, pero le doy a mis fotografías un toque desenfocado porque queda más vintage y underground, molo mazo”. No es que crea que necesites una técnica impecable para ser un buen fotógrafo, ni una cámara que cuesta todo tu dinero del monopoly, pero sí que creo que, igual que en el Renacimiento estaba de moda ser humanista, en la Inquisición les divertía quemar libros y en los años cuarenta del s.XX si no eras totalitarista no estabas a la última, ahora si no tienes ese toque de grano, tonos sepia, desenfoque y una chica desnuda, si es rellenita mejor (esquelética también nos vale), no eres artista.
Estoy siendo muy injusta al hacer este tipo de generalizaciones y este post está siendo escrito un día en el que estoy un poco de mal humor, pero estoy un poco harta del mundo moderno, de los egos y de las ganas de ser protagonista. Normalmente me río de todo esto al más puro estilo Fauna mongola, pero hoy, amigos, y sólo hoy, haré un llamamiento a todos aquellos Comunicadores Audiovisuales, y les diré que he aprendido algo en la carrera: He aprendido lo que no quiero ser y que podemos llegar a ser muchas cosas, a la vez (¡ánimo camaradas!). Porque saber de algo, lo que se dice saber, creo que no tengo ni idea de casi nada (en general, en la vida, como en el deporte). No sé cómo me las apaño para dar la imagen opuesta, pero, no os engañéis. Y ahora es cuando mi madre dice que me tengo que vender mejor.
Mi padre**, que es un hombre muy sabio, siempre que me terminaba una novela y le decía que no sabía qué leer, repetía: “lee a los clásicos”. No le he hecho mucho caso y me quedan muchos clásicos por leer (acabo de terminar Alta fidelidad de Nick Hornby y me dispongo a leer Moteros tranquilos, toros salvajes, de Peter Biskind). Lo mismo le diría yo a los fotógrafos novatos o iniciados: Estudiad a los clásicos. Es la mejor forma de conocer la fotografía. Y es un consejo, no os estoy diciendo que no tengáis potencial y no os podáis convertir en la próxima Annie Leibovitz (afrontémoslo, la fotografía que os gusta es la publicitaria y de moda). Tan sólo os digo que antes que vosotros, hubo mucha gente que intentó hacer lo mismo, y os puede ayudar en vuestra carrera profesional y/o artística.
Por supuesto, también existen muchos fotógrafos contemporáneos, pero lo mismo hasta tienen tumblr.
Y con esto, me despido, atentamente. Candela.
* Os prometo que es verdad.
** Mi padre es una referencia constante en mi vida, así que seguramente aparezca constantemente en este blog.
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