Pero bueno, sinceramente no merecía tal ejercicio de atención.
Sin embargo, he descubierto que la frustración es algo que no me gusta. Y llegar a esta conclusión me ha llevado 25 años de mi vida, todo un récord. Pero lo peor es que está ahí, y siempre va a estar, así que tengo que aprender a lidiar con ello.
Y a todo esto, llegué a la conclusión ayer, cuando me fui a jugar al Risk con mis amigos, en el cual perdí, perdí solemnemente, perdí con acritud, vamos, que soy una loser. No alcancé ninguno de mis objetivos, y me comieron todas las fichas (en lenguaje de Risk: acabaron con todos mis batallones). Sinceramente, entre que tardé como media hora en entender el juego y que yo estaba más pendiente de otras cosas (mi cerveza, por ejemplo), me parece totalmente normal que acabasen conmigo.
Este maldito juego de mesa, que sigo sin entender, desveló un poco mi situación actual: me estoy dejando vencer totalmente, por un sistema, por un desempleo, por un desánimo y por una desconfianza. He de reconocer, que me da vergüenza que la gente lea lo que escribo, escuche lo que digo, o vea lo que hago, por eso visto de negro, para que no me miren, hablo bajito y oculto lo que escribo. Un problema, desde luego, sobretodo si quieres tener un blog, escribir y ser alguien en esta vida. Esta niña está tonta. Y eso, amigos, no sirve de nada.
Maldita sea, qué tontería ésta.