domingo, 2 de septiembre de 2012

La masculinidad según el patriarcado


Últimamente no dejo de encontrarme falsas concepciones acerca del feminismo. Bueno, no sólo últimamente. Me resultan incluso ofensivas, pese a que la gente suele aconsejarme que me deberían ser indiferentes. Pero me parece muy difícil, especialmente cuando estos comentarios proceden de personas cercanas. No todas estas acusaciones sobre el feminismo han sido por parte de hombres, pero sí una gran parte.

Además, hace un tiempo acudí a una charla de Beatriz Preciado en la que presentaba su libro "Pornotopia", ya que acababa de ser traducido al alemán. En ella, Preciado comentaba algunos aspectos sobre la masculinidad, un concepto que nunca me había planteado, y cómo la revista Playboy ayudó a mantener la idea de masculinidad en una época en la que estaba en crisis. Pero eso es otra historia. 

Desde entonces, empecé a interesarme por la masculinidad, ya que desde un punto de vista personal, me ha sido bastante difícil comprender algunas actitudes masculinas a lo largo de mi vida: la necesidad de dejar clara su orientación sexual (heterosexual) en todo momento, el miedo a la debilidad, la necesidad de defender su honor (un término que para mi forma parte del medievo)... Me costó un poco darme cuenta de que:

El hombre también es oprimido por el patriarcado. 

(Chachán...)




Desde que me paré a pensar en esta opresión, he estado observando o intentando analizar una serie de comportamientos "masculinos", e incluso he mantenido charlas sobre ello con diferentes amigos. En conclusión, unos puntos decisivos de opresión del patriarcado en los hombres podrían ser:

1. La necesidad de demostrar que se es un "hombre", la hombría, la masculinidad, la superioridad. Nunca demostrar una debilidad o sensibilidad, porque se dejará de ser un macho para pasar a ser un "maricón", con el estatus social del "maricón" según el patriarcado.
2. La necesidad de preservar el honor, como he mencionado previamente. Esto supone un problema ya que puede dar lugar a peleas, por ejemplo, y no sólo está vinculado al amor propio del hombre, sino que también relaciona a sus seres queridos: el honor de los padres, la pareja, y los amigos pasa a ser el propio (lo que supone una apropiación de cómo debe comportarse su círculo cercano). 
3. Demostrar sus habilidades sexuales y dejar clara su grandes dotes como amante, ya que si un hombre no es un "crack" en la cama, no es un hombre. Esto supone una presión más, lo que puede incluso desembocar a una inseguridad en términos generales y a rechazar el sexo por miedo a no "dar la talla". 
4. El desapego emocional, o la necesidad de demostrar que el hombre no lo necesita. El hombre  (en todo momento estoy hablando según el patriarcado), no es un ser emotivo, ya que los sentimientos demuestran siempre una debilidad. El macho es duro como una piedra, tal y como demuestran las imágenes de hombres perfectos que ha dado la industria cinematográfica más machista y patriarcal: "Rambo", "Terminator", "Die Hard". Hombres que no lloran. O que son máquinas. Tecnológicas, quiero decir.
5. El hombre tiene que dejar claro su dominio en todo momento, en especial en su relación con la mujer. En caso contrario, será un "maricón" (de nuevo), "calzonazos" o "no tendrá huevos". 

Por todo esto, en muchas ocasiones, el macho dominante se ve atacado por el feminismo, pero no entiendo por qué el hombre se debería ver atacado por el mismo. De hecho, el hombre también necesita el feminismo para ser liberado. El feminismo es la lucha contra el patriarcado en todas sus acciones, no sólo en la liberación de la mujer, sino en la abolición de todo tipo de jerarquías consecuentes. El feminismo también intenta liberar a los hombres, los cuales también son oprimidos por el patriarcado y les hace tener que actuar de determinada manera para demostrar su género masculino machistoide en su versión más arcaica.

sábado, 4 de agosto de 2012

La elección de ser madre (por ley).

Hace unas semanas, Alberto Ruiz Gallardón, Ministro de Justicia, anunció su pretensión de retomar la antigua (muy gráfico) ley del Aborto, excluyendo la malformación del feto como motivo para realizar una interrupción del embarazo de forma legal.

Me gustaría preguntar a todas las asociaciones provida y al propio Gallardón qué es lo que entienden por un "derecho a la vida", sin en tu propia vida no puedes tomar decisiones sobre tu propio cuerpo, si están condenando a la mujer a dar a luz de forma involuntaria, la están obligando no sólo a ser madre tal vez no en el momento que ella elija, sino también a experimentar todos los cambios que sufre el cuerpo durante un embarazo. Me gustaría saber por qué todas las declaraciones que he escuchado en los medios son de hombres, por ahora creo que ellos no sólo no pueden abortar, sino que no se pueden quedar embarazados o tener un hijo biológico. Me gustaría saber en qué momento se puede legislar sobre las vidas de personas cuya situación se desconoce, cuya calidad de vida no está garantizada, sobretodo cuando aquellos que toman las decisiones gozan de un sueldo, condiciones de vida y facilidades superiores a la media española (superiores, en muchos casos, incluso a la clase media-alta).

Fuente: Etsy

Un hijo debería siempre ser elegido, debería ser una buena noticia y no una carga. Me parece un retraso en los derechos de las mujeres, a las que nos gustaría elegir el momento en el que ser madres, el momento en el que dar a luz y estar embarazadas. Especialmente tras la retirada de la ley de dependencia, teniendo en cuenta los datos en los que se deja claro que las personas que se dedican al cuidado de niños, mayores y personas dependiente son en su mayoría mujeres. Me gustaría saber en qué momento se debe aplicar las creencias propias de una religión a la vida de tantas personas.

Me gustaría saber en qué colegios van a estudiar estos niños si se siguen haciendo recortes en la enseñanza. Si se encarece el precio de los libros de texto.

Pero sobretodo, me gustaría saber por qué se empeñan en condenar a la mujer por su derecho a elegir cuándo se madre. El embarazo es un estado del cuerpo en el que sufre muchos cambios, tanto hormonales como físicos, y lo mismo es el aborto. Supone un cambio emocional muy duro para la mujer, por el cual a ninguna nos gusta pasar y que se convierte en algo mucho peor gracias la presión social de haber abortado. Estoy harta de la demonización de la mujer sólo por haber tomado su propia elección, de la tendencia a relativizar en aspectos que son muy personales y que deberían formar parte de la elección personal. Esta ley no es una ley pro vida, se trata de una ley patriarcal que no sólo no reducirá el número de abortos, sino que aumentará la ilegalidad y las malas condiciones para llevarlos a cabo, recordando a los años del franquismo y la (denominada) transición en la que las mujeres que se lo podían permitir (es decir, las que provenían de familias con recursos) (las que se conocían como "buenas familias"), viajaban a Londres un fin de semana. Hacer legal el aborto no supone obligar al mismo, sino darnos la oportunidad de elegir sobre ello. A nosotras.

lunes, 9 de julio de 2012

Tenia pensado escribir otra entrada, pero hoy no me he sentido con fuerzas para ello. Esto puede resultar muy personal, pero llevo toda la tarde llorando, no por ningún problema personal, sino porque hay veces que no te quedan fuerzas. No te quedan fuerzas para seguir con la que consideran "tu lucha", no te quedan fuerzas para estar en contra del patriarcado, de la norma, de lo socialmente y culturalmente "correcto", de las injusticias y de la opresión. Es tanta esa presión, que llegas a pensar que no sirve para nada todo lo que estás intentando constantemente.

Llevo un mes de digamos, vacaciones. No del trabajo. Del activismo. Y he chocado con la realidad de forma tan brusca que ha dolido, y parece que estoy en pleno estado de shock. Me está costando tanto, que hay veces que he llegado a dudar de la liberación interna que he llegado a conseguir, preguntándome si no seré una loca, una rara, una estúpida... una ilusa. Y eso no está más que generado por mi propia inseguridad en un mundo que no controlo o desconozco, en el que soy débil, en el que no tengo poder. ¿Pero acaso he tenido poder en algún momento? No lo creo. Simplemente no me resulta familiar y aún me encuentro en pleno estado de adaptación.

Volveré dentro de poco, con suerte esta semana.

domingo, 3 de junio de 2012

De la precariedad laboral y social, a la individual


Siendo la precariedad un tema de actualidad, desde hace unos años, o incluso décadas, últimamente he estado reflexionando sobre lo que este concepto supone para el individuo. Debido a su naturaleza social, nunca me había planteado (ni tampoco existe mucha información al respecto) lo que la precariedad puede suponer desde un punto de vista personal. Como si la sociedad no estuviese formada por individuos.

No me refiero sólo a la precariedad relacionada con un salario incapaz de satisfacer las necesidades mínimas (o vitales), sino también en las malas condiciones laborales, la absorción de la vida personal por la laboral, el desempleo o la falta de reconocimiento de los méritos. Todas estas situaciones desembocan en la autoculpabilidad. La incapacidad de encontrar trabajo, por ejemplo, provoca inseguridad y depresión, en la que el individuo se cuestiona si se han tomado las elecciones correctas a lo largo de la vida. Se produce una incertidumbre tanto hacia el futuro, por la inestabilidad económica, local (si se podrá seguir viviendo en la misma ciudad), e incluso sentimental (por ejemplo, la capacidad de tener hijos en un futuro), como hacia el pasado, cuestionándonos si hemos hecho lo correcto.

Me parece increíble como siendo un problema de la sociedad y del sistema económico, debido a su incapacidad de asimilar trabajadores si se quiere seguir teniendo beneficios (económicos, claro), después una etapa de sobreproducción y sobrecrecimiento, desemboque a título personal en la asunción de culpa en uno mismo, en cierto modo debido a los mensajes que se reciben desde la infancia: adquirir una buena preparación, estar bien cualificado, ser un buen profesional, emprendedor, competitivo, asimilar bien el estrés (¡!), ser dedicado… dando lugar a la producción y su consecuente consumo. ¿Pero qué ocurre cuando no existe esa capacidad de consumo?

No sólo se produce una recesión económica en términos generales (según la teoría capitalista y neoliberal), también una falta de integración de aquellos que no se ven capacitados para asumir ese consumo, que es el que dictamina el status social, en cierto modo. Se crea una fragmentación de la sociedad, la creación de clases sociales y, sobretodo, élites de todos los tipos: económicas, educativas, culturales… Esa marginalidad desarrolla falta de seguridad y autoconfianza en las personas, e incluso miedo a perder lo poco que se tiene. De este modo podríamos explicar la subida de la popularidad (y votos) de partidos conservadores y neoliberales en las clases trabajadoras.

Unido al miedo, falta de autoestima y culpabilidad se encuentra la pérdida de la identidad: incluso en el lenguaje se introduce una definición de uno mismo a partir del trabajo y la vida profesional. La pregunta “¿Y tú qué eres?” sólo espera una respuesta enfocada al mundo laboral (se suele responder con la profesión o el trabajo que se está desempeñando en ese momento). Desde mi punto de vista, no sólo se produce esta falta de identidad en el momento que no se tiene trabajo o el trabajo se encuentra fuera de “la carrera profesional”, sino también cuando el empleo no resulta satisfactorio a modo personal. Por ello,  considero muy importante reivindicar la importancia de las aficiones, el tiempo libre y actividades paralelas al empleo como definición de la persona, ya que no sólo pueden servir como vía de escape sino también cómo autodefinición y satisfacción personal. He aquí el punto de confrontación: En un sistema en la que la vida se ve absorbida por el trabajo, ¿cómo se puede desarrollar una autodefinición personal a partir  del tiempo libre?

miércoles, 23 de mayo de 2012

Desmontaje 4F - Documental

Teaser del documental sobre el 4F, para más información sobre el caso podéis acceder a: http://www.desmontaje4f.org/

miércoles, 16 de mayo de 2012

Motivos para salir a la calle

Salí a la calle el pasado día #12M y también el #15M del año pasado, salgo a la calle cada manifestación, incluso salgo a la calle para otras cosas, pero sabéis a lo que me refiero. Salí a la calle porque no estoy de acuerdo con lo que me prometieron, con lo que se supone que tengo que hacer, o con lo que existe.

No estoy de acuerdo con la reducción de la inversión en educación, con la creación de bachilleratos de excelencia, ni con la crítica a estudiantes por sus calificaciones, como si por ser de izquierdas, rindiésemos menos en nuestros estudios. Cada día creo menos en el sistema académico, pero ¿por qué debería creer en él? Si está obsoleto, no es justo ni equitativo, no existe igualdad de oportunidades para su acceso, e incluso cuando este acceso es un problema, mayor aún es su salida. Supone una gran decepción en mi vida, creédme.

Estoy decepcionada por la reducción de la inversión en sanidad, por la eliminación del seguro sanitario a los mayores de 26 años, por la privatización de hospitales. Por esa criminalización de señores mayores e inmigrantes que llenan las listas de espera. ¿Qué me decís de las mil y una revisiones que se exigen al año? Me parece la propia desnaturalización de nuestro cuerpo y la dependencia de la "sanidad", esa sanidad que te abronca si tienes algún accidente con métodos anticonceptivos o si has asumido un riesgo en tu salud. Soy defensora de la prevención, pero la prevención no debería exigir una dependencia de las instituciones médicas, ni de laboratorios farmacéuticos.

Estoy enfadada con la pretensión de culpabilizar a la población porque "vivieron por encima de sus posibilidades", aquellos mismos que decían que alquilar era tirar el dinero y que una propiedad era una inversión de futuro (¿Qué futuro? ¿Dónde está ese futuro del que se hablaba?). Aquellos mismos que crearon dinero irreal, imaginario, que necesitaron la inversión de los Estados, para salvar ("rescatar") a los que estaban estafando.

Me enerva la idealización de otros países por su productividad y su solvencia, cuando no existe sostenibilidad. Cuando no existe un respeto al medio ambiente. Me saca de mis casillas que los valores que se defiendan y premien sean el ser "un buen profesional", "emprendedor", "una persona de éxito". Recuerdo aquella época en la que se trabajaba para comer, y no para malcomer, en la que en las entrevistas de trabajo se preguntaba por "hobbies y aficiones" y no era estrictamente necesario que tu vida sólo se dedicase al trabajo.

Me indigna que siga existiendo machismo. Que se crean progres aquellos que incrementan leyes de discriminación positiva, cuando no existe ni igualdad de oportunidades y sí un patriarcado. El capitalismo es machista, porque no es horizontal pero sí paternalista. El capitalismo vende la idea de que la mujer será más libre si no tiene hijos, y puede trabajar. La mujer será libre si la mujer elige y si tiene oportunidad, ese debería ser el principio fundamental. La mujer será libre si no sufre acosos ni discriminación en su trabajo, si puede elegir cuándo ser madre, si no es dependiente y si no tiene que actuar de forma "femenina", sino según su personalidad (femenina, masculina, trans, bisexual, etc).

Me molesta que se impida acampar en las plazas o resistir pacíficamente. Me intranquiliza la pretensión de provocar miedo a la población, porque veo a jóvenes y mayores que me dicen que tenga cuidado cada vez que salgo, que se creen parte de las noticias que saben que no son verdad, que tienen miedo a las drogas, a los yonquis, a los hackers, que defienden la vigilancia por la seguridad, pero no tienen miedo al sistema. Pero bueno, un tal Noam escribió un libro entero sobre ello con una mejor capacidad de discurso que la mía.


sábado, 12 de mayo de 2012

Redes sociales y activismo / Social Media and Activism

ESP
Creo que existe una gran oportunidad para el activismo dentro del nuevo concepto de Internet, también conocido como red social. Mientras el mundo entero se está adaptando al mismo desde hace años, sin resultados satisfactorios, algunos movimientos como la cultura libre, el ciberfeminismo, o el hackeractivismo comparten su propia naturaleza con estas nuevas formas de comunicación. Ambas cuestionan el orden establecido o las comunicaciones jerárquicas. Esta división de opiniones sobre el uso potencial de la red social resulta lógica debido a la lucha entre el interés del capitalismo y las minorías. Las nuevas lógicas de la comunicación social y el conocimiento compartido, se enfrentan al secretismo y la falta de transparencia cognitiva del propio capitalismo. La imagen que los medios de comunicación masivos proporcionan de la cultura hacker no responde a nada más que a ciertos intereses comerciales (los mismos que han creado la cultura de la propiedad intelectual). Esta idea no es otra que el traspaso de la filosofía del negocio liberal capitalista al campo de la cultura y el conocimiento que promueve la explotación de derechos y conocimiento, llevando a una diferencia norte-sur también en las tecnologías: La brecha digital. Mientras que el Hardware se crea, manufactura y subcontrata en países en empobrecidos con mano de obra barata, la propiedad intelectual de marcas registradas pertenece a países desarrollados en Estados Unidos y Europa: El norte sociopolítico. 


Con estas nuevas tecnologías se establecen nuevas formas de creación de conocimiento que apuestan por una cultura libre, que según Lawrence Lessig, autor de “Free culture”, son “aquellas culturas que dejan una gran parte abierta para que las demás puedan basarse en ella” (Lawrence Lessig, 2004, pág.42), lo que se puede traducir a “si yo tengo una idea, y la compartimos, ambos tenemos dos ideas”, algo totalmente impensable para las culturas que creen en la ventaja competitiva, y en la diferenciación. Es aquí donde veo una fuerte relación con toda la filosofía del activismo desde sus raíces. Para el activista, no existen lugares privilegiados, posiciones privilegiadas, jerarquías, organizaciones descendentes o ascendentes. El activista intenta re-configurar las relaciones establecidas de poder, construir otros mundos posibles y los nuevos usos tecnológicos son una gran herramienta para ello.


De este modo, el “conflicto” visto desde un punto de vista genérico, que tanto asusta a las organizaciones jerarquizadas y conservadoras, se vuelve una oportunidad para los activistas y la web social. Un conflicto puede cuestionar el orden establecido, pero también puede ser un ámbito para la participación y la experimentación, que dé lugar a una inteligencia colectiva. Para ello, es preciso que se creen herramientas de creación y coordinación colectiva (Xavier Barandiaran) y se tomen decisiones de forma asamblearia. La web permite, de este modo, una posibilidad de reunión de personas que no permite el espacio físico, un intercambio de ideas y opiniones de forma horizontal, en la que todas las opiniones tienen la misma importancia. Esta cooperación potencia, a su vez una constante creación en la red de múltiples actores que intercambian sus roles: frente a la identidad excluyente y la especialización, aparece la colaboración.


Esta lucha constante por una creación abierta, una cultura libre, es lo que los medios de comunicación deberían divulgar acerca de la cultura hacker. El Software de Open Source no es sino una forma de reivindicación de creación constante y una lucha contra patentes que dan lugar a monopolios y acumulación del capital. Aunque tal vez se debería empezar con aclarar que una persona que intenta superar la seguridad informática para un beneficio personal, no es un hacker, sino un cracker. Según Bruce Scheiner, un hacker "Es alguien que descarta la sabiduría convencional, hace otra cosa en su lugar. Es alguien que se mira hacia el límite y se pregunta qué habrá más allá. Es alguien que ve una serie de normas y se pregunta qué pasa si no las sigues. Un hacker es alguien que experimenta con los límites de los sistemas por curiosiduad intelectual”. ¿No podría ser esta la definición de un activista también?


ENG
I think there’s a huge oportunity for the activism inside new world wide web, also known as Social Web. While the entire world is adapting gradually to it since some years ago with no real satisfactory results, some movements like free culture, cyberteminism or hackeractivism share his own nature with this new ways of communication. They both question the established order and hierarchical communications. This division of opinions about the potencial use of the social web is simply logic acording to the fight between the interest of capitalism and minoritiesThe new logic of social communication and shared knowledge collide with the secrecy and lack of transparency of cognitive capitalism itself. The image that mass media provide about the hacker culture does not respond to anything but certain comercial interest – the same that create this culture of Intellectual Property. This idea belongs to some kind of transfer from liberal business capitalist philosophy to the field of culture and knowledge that promotes exploitation rights and knowledge commodification, leading to a North-South difference also in technologies: The digital divide. While the hardware is created, manufactured and outsourced in underdeveloped countries where there’s cheap labour, the intellectual property of registered trademarks belong to developed countries in Europe and USA, the socio-political north.


With these new technologies we are talking about (social web, social media, web 2.0) new ways of knowledge creation are comitting to a free culture that, according to Lawrence Lessig, author of the copyleft book “Free culture”, “are cultures that leave a great deal open for others to build upon” (Lessig, 2004, page 30), which means “if I have an idea and I share it with you, we both have two ideas”, something absolutely unthinkable for cultures that believe in competitive advantage and differentiation. This is where I see a strong relation with the philosophy of activism from their foundatons. For the activist, there are no priviledge places or positions, rankings, ascending or descendant organizacions. The activist try to re-configurate the establised power relations, build another possible worlds - and the new technologies are a great tool for it.


This way, the “conflict” seemed from a generic way of looking, that fears to the hierarchical and traditional organizations, becomes an oportunity for the activist and social web. A conflict can question the established order and also can be a field for the participation and experimentation that creates a collective intelligence. It’s necessary to create new ways of collective creation and coordination and also make decisions in some assembly way (Xavier Barandiaran). The web gives us the oportunity of meeting people a way that phisic space doesn’t allow, an exchange of ideas and opinions in an horizontal form in which every opinion have the same importance. This cooperation promotes in the same way a constant creation in the net of multiple actors that interchange its roles – against exclusive identity and specialitations, the collaboration is promoted.


This constant fight for an open creation, free culture is what mass media should spread about the hacker culture. The Open Source Software is anything but some kind of demanding the creation and fighting against trademarks that promote monopolies and capital accumulation. But maybe they should start clearing up that a person that tries to overcome the security for its own benefit is not a hacker, it’s a cracker. According to Bruce Scheiner (described by “The Economist” as a Security Guru), a hacker “is someone who discards conventional wisdom, and does something else instead. It's someone who looks at the edge and wonders what's beyond. It's someone who sees a set of rules and wonders what happens if you don't follow them. A hacker is someone who experiments with the limitations of systems for intellectual curiosity.” Couldn’t this definition describe an activist too?

viernes, 13 de abril de 2012

Hace poco, se me ocurrió que podía escribir una novela narrando la frustración sentida cuando mi ex no-novio me dejó, pero luego decidí escribirlo a posteriori. Mala idea, porque ahora no me acuerdo de nada de lo que sentía, así que seguramente, la literatura castellana habrá perdido una de sus mejores novelas de rabia, pasión y desconsuelo.

Pero bueno, sinceramente no merecía tal ejercicio de atención.

Sin embargo, he descubierto que la frustración es algo que no me gusta. Y llegar a esta conclusión me ha llevado 25 años de mi vida, todo un récord. Pero lo peor es que está ahí, y siempre va a estar, así que tengo que aprender a lidiar con ello.

Y a todo esto, llegué a la conclusión ayer, cuando me fui a jugar al Risk con mis amigos, en el cual perdí, perdí solemnemente, perdí con acritud, vamos, que soy una loser. No alcancé ninguno de mis objetivos, y me comieron todas las fichas (en lenguaje de Risk: acabaron con todos mis batallones). Sinceramente, entre que tardé como media hora en entender el juego y que yo estaba más pendiente de otras cosas (mi cerveza, por ejemplo), me parece totalmente normal que acabasen conmigo.

Este maldito juego de mesa, que sigo sin entender, desveló un poco mi situación actual: me estoy dejando vencer totalmente, por un sistema, por un desempleo, por un desánimo y por una desconfianza. He de reconocer, que me da vergüenza que la gente lea lo que escribo, escuche lo que digo, o vea lo que hago, por eso visto de negro, para que no me miren, hablo bajito y oculto lo que escribo. Un problema, desde luego, sobretodo si quieres tener un blog, escribir y ser alguien en esta vida. Esta niña está tonta. Y eso, amigos, no sirve de nada.

Maldita sea, qué tontería ésta.

sábado, 4 de febrero de 2012

Etapas en el feminismo

En mi más tierna infancia tenía un hermano. Bueno, lo sigo teniendo, tranquilos todos. Pero cuando era pequeña, podemos decir que no existía diferencias entre lo que mi hermano y yo hacíamos, a veces incluso ni en lo que vestíamos o nuestro corte de pelo. No me dí cuenta de esta educación igualitaria hasta que cuando tuve un choque con la realidad, me dí cuenta de que no, amigos, no existe tal igualdad. Ni de oportunidades, ni de tratamiento. Y entonces me hice feminista.

Mi crecimiento estuvo cargado de mensajes feministas, por parte de mi madre, a la que podemos definir como el prototipo de feminista clásica. De esas que creen que la mujer no debe dejarse engañar por el hombre: Nunca olvidaré un discurso que me dio a los 16 años diciéndome que no tenía que ser una chica fácil (Hola Mamá). O las veces que me repitió que estudiase para ser independiente, que tuviese mi trabajo y, repito, fuese independiente. Autónoma. Que no me atase a nadie. También me aconsejó que no tuviese novio, que tuviese amigos. Nunca me ha incitado a tener una relación estable, la verdad, no ha tenido miedo a que me quede soltera, algo muy prototípico en este país nuestro que es España.

Pero ahí estaba yo, con mi feminismo, clásico, muy Bevoir, muy defensivo. Y entonces me dí cuenta de que no debía decir que era feminista. Porque suscitaba un odio y un rechazo directo, inmediato. ¿La argumentación?

“Todas esas feministas están en contra de los hombres”

(Pero qué me estás contando)

Así que nada, me tuve que reprimir a mi misma, una vez más y tener que dejar de decir que era feminista para decir “que luchaba por la igualdad” porque no, no tenía nada en contra de los hombres, tengo padre, muy majo, tengo hermano, que es muy molón, y tengo amigos chicos (bio-chicos, que tienen pene, como queráis llamarlo), que son geniales… ¿cómo iba a tener yo algo en contra de los hombres? Pero no sólo esa era la reacción mayoritaria, mis favoritas sin duda son: “La culpa del machismo las tienen las mujeres machistas”. ¿Disculpa? Por supuesto que existen muchas mujeres machistas, pero que la culpa de todo la tenga zp, digo, las mujeres me parece la paradoja suprema. Una vez más, una forma de ataque, en gran parte por el colectivo masculino y femenino heterosexual.

En fin, así que me veía reprimiéndome, constantemente: No podía decir que era feminista, por rechazo, y tenía que tener cuidado por ser una chica fácil. No tenía que atarme a una relación y… si alguien hacía alguna broma, o miraba tetas por Internet, tenía que encenderme y señalar con el dedo: “OH TU, ASQUEROSO MACHISTA, APAGA ESO, ESA MUJER NO ES UN OBJETO”. Porque, por supuesto, en mi cabeza no era ella la que había elegido sacarse un pecho, era la sociedad y un hombre, el que le había obligado a ello. Que existen casos, pero también existen mujeres inteligentes, independientes y libres que se desnudan en público. Creo que deberíamos dejar de encendernos por ver tetas y culos, y luchar por los verdaderos problemas y situaciones que nos incumben.

No me estaba dando cuenta de que todos estos comportamientos no eran más que machistas. ¿Por qué una mujer ha de reprimirse en manifestar la lucha por sus derechos e igualdades? ¿Por qué una mujer no puede acostarse con hombres por puro placer? ¿Por qué una mujer no puede desnudarse si le da la gana? ¿Por qué presuponemos en todos los actos que las mujeres han sido forzadas a ello y que no ha sido su libre elección? ¿Estamos poniendo en duda la inteligencia de la mujer? ¿Acaso nos llevamos la mano a la cabeza con un hombre desnudo?

Supongo que conocer colectivos feministas, trans, lesbianas, gays, etc., me hizo reflexionar, y sobretodo, darme cuenta de que es una fase natural, y que existen diferentes formas de feminismo. Algo por lo que me veo discutiendo la mayoría de las veces. Igual que nadie pone en duda que existen diferentes formas de ser de izquierdas, de derechas, ecologista o nihilista, existen diferentes formas de ser feminista.

Pues bien, me llevó 24 años de vida darme de cuenta de todo ello, de descubrir nuevas teorías y, sobretodo, me llevó 24 años de mi vida relajarme y dejar de exigir tolerancia por las diferencias opciones sexuales, ideológicas, ecológicas... opciones en la vida en general, porque como dice Diana J. Torres, en su libro “Pornoterrorismo” “[…] tolerancia no es lo que pido porque eso es asumir que estamos haciendo algo que no deberíamos, algo por lo que debemos pedir permiso”.

De este modo, en la actualidad me manifiesto feminista, mujer, ecologista y de izquierdas. Y me he relajado. Menos mal.

jueves, 12 de enero de 2012

#15J

Hace tiempo, unos meses, recuerdo que le dije a una amiga:

"Si lo de Grecia no es una revolución, entonces es que han cambiado el término".

Así, que hablando de términos, como en el país en el que nací no paran de darle importancia, he buscado la definición de "Revolución" y os puedo decir:

Que para wikipedia, revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato. Se establece la revolución como una idea cambiante debido a lo que las circunstancias ameriten en el momento, éstas pueden ser tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etcétera.

Para los academicistas: La RAE define Revolución así:

1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.

2. f. Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.

3. f. Inquietud, alboroto, sedición.

4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.

5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.

6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.

7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.



Y entonces me pregunto:
¿Se plantearían en 1789, 1905, 1959, 1968, 1974, 1989, se plantearían los de las rosas, los claveles, los de los tulipanes, se plantearían todos aquellos si estaban revolucionando?

Porque, no es por nada, pero estoy harta de quitarle importancia a las revueltas en Europa. Algo tiene que estar ocurriendo. Y ya no os quiero determinar con mi opinión, sólo os pido que os lo planteéis. Salid a las calles de nuevo, el #15J (15E, en castellano) y verlo por vosotros mismos, formáos vuestra propia opinión.